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¡Expresa tus necesidades! Los beneficios de ser asertivo.

Escrito por Lidia Carmena el . Posteado en Uncategorized

asertividad blog

Muchas veces nos hemos encontrado en situaciones en la que queremos expresar nuestras necesidades y no sabemos como hacerlo. O por ejemplo, hemos tenido dificultades para comunicar lo que sentimos o pensamos. En algunas ocasiones nos cuesta decir NO.
¿Cómo podemos mejorar esto?
Como ya sabemos es imposible no comunicarnos. Estamos constantemente relacionándonos con nuestro entorno y las relaciones sociales son nuestra principal fuente de bienestar. Dependiendo de nuestro estilo de respuesta, nos relacionamos de una manera u otra. A esto lo llamaríamos habilidades sociales. Estas nos permiten desenvolvernos en el día a día y defender nuestros derechos, respetando los de los demás.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es un estilo de comunicación que nos permite mejorar la expresión de nuestras opiniones, deseos, necesidades, creencias o sentimientos.Es una forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros derechos sin la intención de herir, o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza.

La asertividad permite decir lo que uno piensa y actuar en consecuencia, haciendo lo que se considera más apropiado para uno mismo, defendiendo los propios derechos, intereses o necesidades sin ofender a nadie, ni permitir ser ofendido y evitando situaciones que causen conflictos.

Una persona asertiva suele ser tolerante, acepta los errores, propone soluciones sin ira, se encuentra segura de sí misma y frena pacíficamente a las personas que les atacan verbalmente.

Es una habilidad social que todos podemos utilizar en nuestra vida diaria.Solo tenemos que aprender las herramientas necesarias para poder tener una buena comunicación con la gente que nos rodea y así mejorar nuestra calidad de vida.

Existen tres estilos de comunicación:

Pasivo: Cuando no comunicamos, somos sumisos o inhibidos. Respetamos a los demás pero no a nosotros mismos.
Agresivo: Cuando defendemos nuestros derechos de forma excesiva, sin respetar los derechos del otro.
Asertivo: Cuando respetamos los derechos y necesidades de los demás, sin dejar de respetar nuestras necesidades.

Ejemplo: Estas cenando en un restaurante, y te das cuenta que la copa esta sucia.
a) No dices nada, usas la copa sucia, te sientes a disgusto. (Estilo pasivo).
b) Llamas al camarero, y montas un espectáculo gritándole… (Estilo agresivo)
c) Llamas al camarero y pides que por favor te cambien la copa. (Estilo asertivo)

¿Para qué nos sirve ser asertivos?

La asertividad impide que seamos manipulados por los demás en cualquier aspecto y es un factor decisivo en la conservación y el aumento de nuestra autoestima, además de valorar y respetar a los demás recíprocamente.
En nuestro día a día es fundamental saber cuándo, cómo , dónde y porque responder de forma afirmativa o negativa dependiendo de determinadas situaciones.
En la solución de conflictos, en todas nuestras áreas: familia, laboral, social; y a la hora de comunicar nuestras ideas, sentimientos o defender nuestros derechos.
Comunicarnos de forma asertiva mejora de manera directa nuestra calidad de vida, aumentando nuestra autoestima y bienestar con nosotros mismos, disminuyendo la ansiedad de situaciones desagradables y potenciando nuestras relaciones sociales.

¿Cómo podemos ser asertivos?

Os proponemos analizar los siguientes pasos:

– ¿Cómo nos comunicamos?, si nuestro estilo es más pasivo o agresivo, ¿hacia que polo nos acercamos?
– Observar como nos comportamos, frente a que situaciones respondemos o no.
– Aprender a comunicarnos de forma asertiva.
– Practicar los comportamientos asertivos aprendidos.

Si nos comunicamos de forma asertiva y nos atrevemos a afrontar las situaciones, tenemos grandes posibilidades de que nuestra vida cambie de manera importante, mejorando nuestras relaciones, aumentando nuestra autoestima y autoconfianza y teniendo más capacidades para alcanzar nuestras metas.

Tenemos que tener en cuenta que nuestro objetivo es mejorar la expresión de nuestros derechos, mejorar nuestra comunicación. Por lo tanto podemos empezar a practicar las respuestas asertivas:

Expresarle algo positivo a otra persona, por ejemplo, “me gusta como lo has hecho”, “te considero muy valioso para mí” o “te agradezco que te hayas acordado de mi”.

Ponerse en el lugar del otro de manera empática, para darle a entender que comprendemos su punto de vista y desde ahí hacerle comprender el nuestro. Por ejemplo: “Comprendo que tienes mucho trabajo pero necesito que cumplas tu compromiso conmigo”.

Para conseguir resolver los conflictos en las relaciones. Por ejemplo:

1. Identificar comportamiento que no nos gusta. “Cuando tu me gritas…”

2. Comunicar lo que ese comportamiento nos hace sentir. “me haces sentir mal…”

3. Mostrar nuestra preferencia por otro tipo de comportamiento. “por ello, te ruego moderes tu tono de voz”.

4. Reforzar a la otra persona, si cambia y escucha lo que decimos. “y yo te haré más caso a lo que me digas con …”

María Falcó Navarro.

Soltar no es perder.

Escrito por Lidia Carmena el . Posteado en Psicología

blog.control

“Soltar no es perder…sino abrirse a incorporar algo nuevo”

Intentar “tener todo bajo control” puede que aparentemente tenga beneficios, ya que planificar, prepararse, anticiparse, ser responsables y precavidos pueden resultar acciones positivas si se convierten en una conducta para el logro de nuestras metas.

Creemos que así controlaremos no cometer errores, no equivocarnos, que todo esté en su sitio y que las cosas salgan como esperamos. Sin embargo cuando “tener todo bajo control” se convierte en una necesidad y en un hábito acabamos siendo intolerantes a los errores que surgen, vivimos pensando solo en conseguir los objetivos que nos hemos marcado y no disfrutamos del proceso, vivimos en una constante preocupación por si ocurre algo que no se encontraba dentro de nuestros planes, o por si alguien hace o expresa cosas que no se encontraban dentro de nuestra visión de cómo “deberían o tendrían que ser las cosas”.

De está manera nos cuesta dejarnos llevar por el fluir natural de la vida, nos sentimos inseguros ante situaciones nuevas y nos cuesta mucho más adaptarnos a los cambios.

¿Cómo podemos liberarnos de la necesidad de tener todo bajo control, sentirnos más seguros, y adaptarnos mejor a las nuevas situaciones?

Te proponemos algunas sencillas estrategias:

Aceptar como parte de la vida que existen variables externas o acciones de otros que no podemos controlar. Recordar que existen variables externas sobre las que no tenemos control. Es positivo identificar cuáles son esas variables o factores y aceptarlas como parte de la vida.

Enfocarnos en lo que sí podemos tener control. Reconocer hasta dónde podemos llegar, hacer nuestra parte lo mejor posible. Sólo podemos ocuparnos de lo que sí tenemos control, no de todo ni de todos.

Darnos permiso para cometer “errores”. En lugar de llamarlos errores, podemos verlos como espacios para aprender. Es positivo observar nuestros errores y resultados no esperados como lo que son: espacios que nos ayudan en el camino de nuestra evolución como ser humano y que nos dan una excelente retroalimentación para otras situaciones.

Liberarnos de las cargas emocionales del pasado. Aprender del pasado, y dar un nuevo significado a las situaciones negativas para poder vivir plenamente el presente y rediseñar el futuro.

Dejar de responsabilizarnos de la vida de los demás. Darles a ellos la oportunidad también de que se ocupen de los espacios y asuntos que le son propios. Permitirles ser responsables de su propia vida.

Respetar los puntos de vista de los demás. Aprender a aceptar y respetar el punto de vista del otro no implica que estemos de acuerdo pero si que lo respetamos. La versión del otro implica relacionarnos mejor a pesar de las diferencias de valores y criterios. Recordar que cada uno tiene una historia de vida y un aprendizaje distinto al nuestro y no gastar tanta energía en imponer nuestro criterio.

Cambiar alguna de nuestras rutinas diarias. Cambiar aquellas cosas que son hechas de una determinada manera porque siempre lo hicimos así y lo seguimos haciendo como robots, es una tarea sencilla que simplemente requiere pequeños cambios diarios como introducir nuevas acciones o conductas y sin embargo tiene unos beneficios muy positivos y resultados a corto plazo en nuestra flexibilidad, estado de ánimo y en nuestra adaptación a los cambios.

Identificar nuestros miedos e inseguridades e ir afrontándolos gradualmente.

Hacer un ejercicio diario de dejarnos llevar y fluir con los acontecimientos que van sucediendo.

Valorarnos y aceptarnos incondicionalmente con nuestras sombras y fortalezas. Somos seres humanos, no seres perfectos. Cuanto más trabajemos en la aceptación y reconocimiento de nosotros mismos, lograremos mayor seguridad en nosotros y por tanto aceptaremos a los demás con sus defectos y virtudes, además de aceptar cualquier cosa que detectemos que no podemos cambiar para concentrarnos en lo que sí podemos. Cuando uno se acepta a si mismo tal y como es, potenciando sus fortalezas, comprende que nadie ni nada es perfecto y se siente más libre y relajado para vivir y crear lo que desee en su vida.

Cuando te observes queriendo tener todo bajo control, para un momento. Reflexiona y piensa que el único autocontrol que necesitas es el de tus pensamientos. Allí es donde tienes que influir para dirigir tus emociones y acciones hacia los resultados que tú desees, haciendo uso lo mejor que puedes de ti mismo y del exterior.

“Entrénate a soltar aquello que tienes miedo a perder”.

Lidia Carmena León