Warning: Declaration of WarpMenuWalker::start_lvl(&$output, $depth) should be compatible with Walker_Nav_Menu::start_lvl(&$output, $depth = 0, $args = Array) in /homepages/34/d361114758/htdocs/actuapsicologia.com/wp-content/themes/yoo_glass_wp/warp/systems/wordpress/helpers/system.php on line 678

Warning: Declaration of WarpMenuWalker::end_lvl(&$output, $depth) should be compatible with Walker_Nav_Menu::end_lvl(&$output, $depth = 0, $args = Array) in /homepages/34/d361114758/htdocs/actuapsicologia.com/wp-content/themes/yoo_glass_wp/warp/systems/wordpress/helpers/system.php on line 678

Warning: Declaration of WarpMenuWalker::start_el(&$output, $item, $depth, $args) should be compatible with Walker_Nav_Menu::start_el(&$output, $item, $depth = 0, $args = Array, $id = 0) in /homepages/34/d361114758/htdocs/actuapsicologia.com/wp-content/themes/yoo_glass_wp/warp/systems/wordpress/helpers/system.php on line 678

Warning: Declaration of WarpMenuWalker::end_el(&$output, $item, $depth) should be compatible with Walker_Nav_Menu::end_el(&$output, $item, $depth = 0, $args = Array) in /homepages/34/d361114758/htdocs/actuapsicologia.com/wp-content/themes/yoo_glass_wp/warp/systems/wordpress/helpers/system.php on line 678

Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /homepages/34/d361114758/htdocs/actuapsicologia.com/wp-content/themes/yoo_glass_wp/warp/systems/wordpress/helpers/system.php on line 61

Warning: session_start(): Cannot start session when headers already sent in /homepages/34/d361114758/htdocs/actuapsicologia.com/wp-content/themes/yoo_glass_wp/warp/systems/wordpress/helpers/config.php on line 48
Psicologos en Madrid. Pozuelo - Terapia de pareja Madrid

Publicaciones etiquetadas ‘manejo emocional’

Las ranitas en la nata

Escrito por Irene Colastra el . Posteado en Psicología, Uncategorized

En psicoterapia usamos las metáforas como herramienta terapéutica para lograr cambios en la conciencia del paciente sobre su problemática y sugerirle soluciones sin imponer tareas ni reglas de comportamiento.

Esta vez os proponemos esta metáfora como medio para comunicaros con vuestros familiares, amigos, allegados… De una manera directa y participativa, que nos ayude a mirarnos a los ojos a debatir sobre la vida y a tratar de empatizar los unos con los otros.

Para ello os dejamos una maravillosa metáfora de Jorge Bucay y unas preguntas que os pueden ayudar a reflexionar sobre ella y a abrir un “debate afectivo” con vuestros seres queridos.

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata. Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar. Una de ellas dijo en voz alta: “-No puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril”. Dicho esto dejó de patalear y se hundió con rapidez siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco. La otra rana, más persistente o quizá más tozuda, se dijo: “-¡Uff… No hay manera! Nada se puede hacer por avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora”. Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas. Y de pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y patalear, la nata se convirtió en mantequilla. Sorprendida, la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente.

(DÉJAME QUE TE CUENTE… Jorge Bucay)

  • ¿Cuál será la posible causa por la que las dos ranas llegan a caer en el recipiente con nata?
  • ¿Qué dos formas de entender la vida encontramos en el texto?
  • ¿Con qué rana estás más de acuerdo? ¿Por qué?
  • ¿Qué actitud habrías adoptado tú? ¿Por qué?
  • ¿Qué hubiese sucedido si las dos ranas hubiesen pataleado juntas
  • Pregunta a los demás si a lo largo de su vida se han visto en alguna circunstancia similar, de forma que, gracias a su perseverancia, consiguieran sus objetivos. Reflexiona con ellos sobre qué hubiera sucedido si no hubieran insistido y se hubieran dado por vencidos.
ranas definitivas

La adversidad como oportunidad

Escrito por Irene Colastra el . Posteado en Psicología

4413

La adversidad nos ayuda a movilizarnos, muchas veces nos dejamos llevar por la inercia y actuamos en modo automático, ya que aunque no nos encontremos del todo cómodos en nuestra “adversidad habitual” es lo que conocemos, donde nos hemos movido siempre y cualquier cambio hacia una “adversidad distinta” nos provoca miedo.

El dolor llega para que nos encarguemos de aquello que nos desgasta. Si asumimos y afrontamos el dolor, dejamos paso a lo nuevo. Entregarse en el tránsito que implica el sufrimiento y no eludirlo hace que aquello que parece un obstáculo y una gran devastación se convierta en una oportunidad.

El sufrimiento emocional nos indica que quizá estamos aguantando algo que deberíamos soltar. Es el final de un proceso y el inicio del otro. Y en ese tránsito sufrimos. Si nos resistimos a atravesarlo la angustia se incrementa, pues no soltamos lo que ya no nos aporta, ni damos espacio a lo que quiere nacer. Uno puede enquistarse en ese dolor, alargando el padecimiento y haciéndolo agónico.

Te proponemos que anotes estas 8 frases en un lugar visible, para que las tengas siempre en cuenta, recordándolas especialmente en aquellos momentos en los que parece que todo se tiñe de negro.

  1. El dolor es parte de crecer:

A veces no nos movemos sin que las circunstancias nos obliguen a ello. En tiempos difíciles recuérdate a ti mismo que el dolor no viene sin un propósito. Cada logro requiere de una lucha digna para llegar ahí. Las cosas buenas toman tiempo. Sé paciente y positivo. Todo tiene solución, quizás no de manera inmediata, pero con el paso del tiempo así será.

  1. Todo en la vida es temporal:

Cada vez que llueve, deja de llover. Cada vez que sales herido, te sanas. Después de la oscuridad siempre sale el sol. Recuerda eso cada mañana, nada dura para siempre.

Si las cosas están bien ahora, disfrútalo, no durará para siempre. Si las cosas van mal, no te preocupes, porque tampoco durará para siempre. Sólo porque la vida se pone algo complicada, no significa que no puedas sonreír. Sólo porque algo te está molestando, no implica que no puedas alegrarte. Cada momento es un nuevo comienzo y un nuevo fin. Cada segundo te regala una segunda oportunidad. Sólo tienes que aprovecharla y dar lo mejor de ti.

  1. Preocuparse y quejarse no cambia nada:

Aquellos que más se quejan, son los que menos logran. Siempre es preferible intentar hacer algo grande y fallar, que no intentarlo. No todo está perdido si fallas; está perdido si no haces nada más que quejarte al respecto. Si crees en algo, sigue intentándolo. No dejes que las sombras del pasado oscurezcan las puertas del futuro. Pasar el día quejándose acerca del pasado no hará más brillante el mañana. Deja que lo que has aprendido mejore tu vida. Haz un cambio y no mires atrás.

  1. Tus cicatrices son parte de tu fuerza:

Nunca te avergüences de las cicatrices que la vida te ha dejado. Una cicatriz significa que el dolor ha pasado y la herida está cerrada. Significa que has doblegado el dolor, aprendido una lección. Has crecido fuerte y has seguido adelante. Una cicatriz es el tatuaje del triunfo del que debes enorgullecerte. No permitas que las cicatrices te hagan vivir con miedo. No puedes hacerlas desaparecer, pero puedes cambiar la forma en que las ves. Puedes empezar a ver tus cicatrices como una señal de fuerza y no de dolor.

  1. Cada pequeña lucha es un paso adelante:

En la vida, la paciencia no es esperar. Es la habilidad de mantener una buena actitud mientras trabajas duro para alcanzar tus sueños. Esto significa perder estabilidad y comodidad por un tiempo. Puede significar no comer o dormir como estás acostumbrado el tiempo que sea necesario. Puede significar las burlas de otros, o tiempos de soledad. Sin embargo la soledad, es un regalo que hace que las grandes cosas sean posibles. Te otorga el espacio que necesitas. Todo lo demás es una prueba a tu determinación.

Emociones en niños

Escrito por Carmen Blanco el . Posteado en Psicología, Psicologia Infantil

emociones niña

Desde hace tiempo, están más que probados los beneficios de poseer una desarrollada inteligencia emocional. Así pues, es importante poner más atención en la identificación y manejo de las emociones, o lo que es lo mismo, en el entrenamiento de esta inteligencia como herramienta tan necesaria como la inteligencia lógica (resolución de problemas) o la lingüística.

Para educar en emociones a los más pequeños, es fundamental tener claro ciertos conceptos para después inculcarlos a nuestros hijos. Así, primero pensemos en lo importante y natural de sentir ciertas emociones consideradas como más “negativas”. Un ejemplo de este tipo de emociones más molestas que las positivas (felicidad, tranquilidad, satisfacción, etc.) sería la ira. La ira es una emoción básica y universal, que nos aporta información muy valiosa respecto a lo que estamos viviendo. Por ejemplo, si después de ser estafada no sintiera enfado, lo más seguro es que no me movilizaría a la tienda para reclamar. Normalizar este tipo de emoción ante nuestros hijos es el primer paso para educar en emociones. Sin embargo, cuando se pierde el control, la ira se vuelve destructiva y suele acarrear problemas con los demás.

Para enseñar a los niños a manejar la ira es importante que tomen conciencia de que se están enfadando, y que para eso tienen que poner atención a las señales corporales. Explicarles que respirar más rápidamente o que el corazón se acelera, son signos de que uno se siente enfadado. Ante esto, y con el objetivo de que ellos sean los que manejen su ira para que no les lleve al descontrol, presentamos una serie de trucos que les podemos enseñar:

➢ Lo primero párate y piensa antes de actuar. No actúes aún, primero detente y cuenta hasta 10, o quizás hasta 50, hasta que notes más tranquilo.

➢ Respira hondo varias veces. Coge aire por la nariz, mantelo y suéltalo despacito por la boca.

➢ Avisa a la otra persona de que estas enfadándote o que no te gusta lo que te está haciendo.

➢ Si no se te pasa, vete a otro lugar hasta que te sientas calmado.

➢ Habla contigo mismo: -Tranquilo. No le hagas caso-.

➢ Otras cosas pueden ayudarte. Busca la que más te sirva: Cantar en voz alta, dibujar, patear una pelota…

Y cuando estés más calmado recuerda hablar con tu hermana, compañero de clase… de porqué te has enfadado. Así, el otro podrá saber que es lo que te molesta para no hacerlo de nuevo. ¡Ves! ¡Enfadarse ayuda a llevarse mejor con los demás!

Carmen Blanco Fernández

Psicóloga Gabinete Actúa Psicología