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Las ranitas en la nata

Escrito por Irene Colastra el . Posteado en Psicología, Uncategorized

En psicoterapia usamos las metáforas como herramienta terapéutica para lograr cambios en la conciencia del paciente sobre su problemática y sugerirle soluciones sin imponer tareas ni reglas de comportamiento.

Esta vez os proponemos esta metáfora como medio para comunicaros con vuestros familiares, amigos, allegados… De una manera directa y participativa, que nos ayude a mirarnos a los ojos a debatir sobre la vida y a tratar de empatizar los unos con los otros.

Para ello os dejamos una maravillosa metáfora de Jorge Bucay y unas preguntas que os pueden ayudar a reflexionar sobre ella y a abrir un “debate afectivo” con vuestros seres queridos.

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata. Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar. Una de ellas dijo en voz alta: “-No puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril”. Dicho esto dejó de patalear y se hundió con rapidez siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco. La otra rana, más persistente o quizá más tozuda, se dijo: “-¡Uff… No hay manera! Nada se puede hacer por avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora”. Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas. Y de pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y patalear, la nata se convirtió en mantequilla. Sorprendida, la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente.

(DÉJAME QUE TE CUENTE… Jorge Bucay)

  • ¿Cuál será la posible causa por la que las dos ranas llegan a caer en el recipiente con nata?
  • ¿Qué dos formas de entender la vida encontramos en el texto?
  • ¿Con qué rana estás más de acuerdo? ¿Por qué?
  • ¿Qué actitud habrías adoptado tú? ¿Por qué?
  • ¿Qué hubiese sucedido si las dos ranas hubiesen pataleado juntas
  • Pregunta a los demás si a lo largo de su vida se han visto en alguna circunstancia similar, de forma que, gracias a su perseverancia, consiguieran sus objetivos. Reflexiona con ellos sobre qué hubiera sucedido si no hubieran insistido y se hubieran dado por vencidos.
ranas definitivas

10 claves para amarte

Escrito por Irene Colastra el . Posteado en Psicología

Desde el amor incondicional hacía uno mismo podremos construir lo que nos propongamos.

Te proporcionamos 10 claves que te pueden ayudar a conseguirlo:

  1. Deja de criticarte. La crítica nunca cambia nada. Niégate a criticarte. Acéptate exactamente tal y como eres. Todo el mundo cambia. Cuando te criticas, tus cambios son negativos. Cuando te apruebas, tus cambios son positivos.
  2. No te asustes. Deja de aterrorizarte con tus pensamientos. Es una forma horrible de vivir. Busca alguna imagen mental que te produzca placer (la mía son las rosas amarillas) e inmediatamente reemplaza el pensamiento aterrador por uno agradable.
  3. Sé amable, apacible y paciente. Sé amable contigo. Pórtate bien contigo. Ten paciencia contigo mientras aprendes esta nueva forma de pensar. Trátate como tratarías a una persona a la que verdaderamente amas.
  4. Sé tolerante con tu mente. El odio a uno mismo es el odio a los propios pensamientos. No te odies por tener los pensamientos que tienes. Cámbialos suavemente.
  5. Elógiate. La crítica destruye el espíritu interior. El elogio lo construye. Elógiate todo lo que puedas. Alábate por lo bien que haces las cosas, por más insignificantes que sean.
  6. Bríndate apoyo. Busca formas de apoyarte. Recurre a tus amigos y déjate ayudar. Es muestra de fortaleza pedir ayuda cuando se necesita.
  7. Sé indulgente con tus aspectos negativos. Comprende que los creaste para satisfacer una serie de necesidades. Ahora estás encontrando formas nuevas y positivas de satisfacer esas mismas necesidades. De modo que deja amorosamente que las viejas pautas negativas se vayan.
  8. Cuida de tu cuerpo. Infórmate sobre cuál es la nutrición adecuada para ti. ¿Qué clase de combustible necesita tu cuerpo para obtener la energía y vitalidad óptimas? Infórmate sobre las distintas modalidades de ejercicio físico que existen. ¿Qué tipo de ejercicio te gustaría hacer? Mima y venera el templo en el que vives.
  9. Trabajo con el espejo. Mírate a los ojos a menudo. Expresa el creciente amor que sientes por ti. Perdónate mirándote al espejo. Conversa con tus padres mirándote al espejo. Perdónalos también.
  10. ¡Hazlo ya! No esperes a sentirte bien, ni a perder peso, ni a tener el nuevo empleo o la nueva relación. Empieza ahora a hacer cosas y hazlas lo mejor que puedas.

AUTOR: Louise L. Hay. LIBRO: Amar sin condiciones.

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¿Las razones de tu sufrimiento?

Escrito por Lidia Carmena el . Posteado en Psicología

Querer controlarlo todo, desear que las cosas sean como tú quieres, aferrarse a lo que no puede ser, desear que el pasado sea diferente, desear que otros sean como tú quieres que sean, no aceptarte tal como eres en cada momento. En resumen, vivir en tu mente y perderte del presente.

Osho

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Manifiesto de un niño/a

Escrito por Irene Colastra el . Posteado en Psicología, Psicologia Infantil

FullSizeRenderTratemos de ponernos en el lugar de nuestros hijos, utilizando la empatía para poder ayudarles mejor. Lee este manifiesto y reflexiona.
  1. No me pegues nunca, bajo ningún concepto. “Me estás enseñando que las situaciones se resuelven sin violencia”.
  2. Deja que cometa errores. “Así aprendo”.
  3. Si lloro, escúchame, algo me pasa. “Si me dejas llorar no solucionamos el problema y me estreso”.
  4. Juega conmigo. “No necesito todo el día, solo un ratito es suficiente para sentirme seguro y querido”.
  5. Ponme normas y límites. “Me ayuda a crecer”
  6. Déjame que siga hablando y pensando como un niño. “Guarda los problemas para cuando yo no esté delante, déjame ser feliz”.
  7. No me etiquetes ni compares .“Soy único”.
  8. No soy malo. “Escúchame y verás que detrás de mi mal comportamiento hay una necesidad”.
  9. Bésame, abrázame, siempre que quieras. “Me gusta sentirme querido/a”.
  10. NECESITO ESTAR CONTIGO
 

Emociones en niños

Escrito por Carmen Blanco el . Posteado en Psicología, Psicologia Infantil

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Desde hace tiempo, están más que probados los beneficios de poseer una desarrollada inteligencia emocional. Así pues, es importante poner más atención en la identificación y manejo de las emociones, o lo que es lo mismo, en el entrenamiento de esta inteligencia como herramienta tan necesaria como la inteligencia lógica (resolución de problemas) o la lingüística.

Para educar en emociones a los más pequeños, es fundamental tener claro ciertos conceptos para después inculcarlos a nuestros hijos. Así, primero pensemos en lo importante y natural de sentir ciertas emociones consideradas como más “negativas”. Un ejemplo de este tipo de emociones más molestas que las positivas (felicidad, tranquilidad, satisfacción, etc.) sería la ira. La ira es una emoción básica y universal, que nos aporta información muy valiosa respecto a lo que estamos viviendo. Por ejemplo, si después de ser estafada no sintiera enfado, lo más seguro es que no me movilizaría a la tienda para reclamar. Normalizar este tipo de emoción ante nuestros hijos es el primer paso para educar en emociones. Sin embargo, cuando se pierde el control, la ira se vuelve destructiva y suele acarrear problemas con los demás.

Para enseñar a los niños a manejar la ira es importante que tomen conciencia de que se están enfadando, y que para eso tienen que poner atención a las señales corporales. Explicarles que respirar más rápidamente o que el corazón se acelera, son signos de que uno se siente enfadado. Ante esto, y con el objetivo de que ellos sean los que manejen su ira para que no les lleve al descontrol, presentamos una serie de trucos que les podemos enseñar:

➢ Lo primero párate y piensa antes de actuar. No actúes aún, primero detente y cuenta hasta 10, o quizás hasta 50, hasta que notes más tranquilo.

➢ Respira hondo varias veces. Coge aire por la nariz, mantelo y suéltalo despacito por la boca.

➢ Avisa a la otra persona de que estas enfadándote o que no te gusta lo que te está haciendo.

➢ Si no se te pasa, vete a otro lugar hasta que te sientas calmado.

➢ Habla contigo mismo: -Tranquilo. No le hagas caso-.

➢ Otras cosas pueden ayudarte. Busca la que más te sirva: Cantar en voz alta, dibujar, patear una pelota…

Y cuando estés más calmado recuerda hablar con tu hermana, compañero de clase… de porqué te has enfadado. Así, el otro podrá saber que es lo que te molesta para no hacerlo de nuevo. ¡Ves! ¡Enfadarse ayuda a llevarse mejor con los demás!

Carmen Blanco Fernández

Psicóloga Gabinete Actúa Psicología