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Las mejores 15 tareas que pueden hacer tus hijos este verano

Escrito por Irene Colastra el . Posteado en Psicología, Psicologia Infantil

Multiplicaciones, ejercicios de ortografía, redacciones… Las tareas de los niños para el verano a menudo terminan estresando más a los padres que a los pequeños. Hay profesores que directamente mandan comprar un libro para el verano. Y muchos niños terminan interrumpiendo su baño, sus carreras con amigos, su momento de relax frente a una puesta de sol, porque tienen que hacer sumas y divisiones.

Un profesor italiano de secundaria, Cesare Catá, sorprendió a niños, profesores y padres. En vez de indicar lecturas obligatorias y ejercicios, este profesor les aconsejó a sus estudiantes algo completamente diferente, les dio consejos de vida dirigidos a mejorar el bienestar psicológico, alejándose de la clásica memorización mecanicista de contenidos.

Tareas sencillas que a veces olvidamos, que nos enseñan tanto y que no se recogen en ningún manual escolar como: tomar un helado con los abuelos mientras escuchas sus historias del pasado, contemplar cómo una ola rompe contra las rocas o cómo juega con los párpados el primer rayo de sol.

Son tareas que todos tanto niños como adultos deberíamos probar este verano e incorporar aquellas que nos resulten beneficiosas a nuestro día a día. Te animamos a hacerlo.

Las 15 tareas tienen que ver con el libro sin hojas más importante, el de la vida, y son estas:  foto blog niños

  1. Alguna que otra mañana, pasea por la orilla del mar en soledad total: mira el resplandor del sol en el agua y piensa en las cosas que más amas. Sé feliz.
  2. Intenta usar las palabras nuevas que aprendiste a lo largo del año: mientras más puedas decir, mejor podrás pensar; y mientras más pienses, más libre serás.
  3. Lee, todo lo que puedas. No lo hagas porque debes hacerlo sino porque el verano inspira aventuras y sueños y la lectura te dará alas para volar. Lee porque es la mejor manera que tienes de rebelarte y, si necesitas consejos de lectura, no dudes en acudir a mí.
  4. Evita las situaciones y las personas que generen negatividad y provoquen una sensación de vacío. Involúcrate en actividades estimulantes y busca la compañía de personas que te enriquezcan, comprendan y aprecien por lo que eres.
  5. No te preocupes si te sientes triste o tienes miedo, el verano, al igual que todas las cosas maravillosas de la vida, siembran confusión en el alma. Lleva siempre contigo un diario y escribe cómo te sientes.
  6. Baila, sin pena. En todas partes, en la pista de baile o a solas en tu dormitorio. El verano es una danza y sería un desperdicio no bailar a su ritmo.
  7. Al menos una vez, disfruta del amanecer. Permanece en silencio y respira profundamente. Cierra los ojos y siéntete agradecido.
  8. Practica mucho deporte.
  9. Si encuentras a alguien que te guste, díselo con sinceridad y respeto. Si esa persona no te comprende, es que no estaba en tu destino. Si te entiende y te corresponde, entonces camina a su lado; ese verano será inolvidable.
  10. Vuelve a leer los apuntes que tomaste en clases: cuestiona los autores y los conceptos e intenta aplicarlos a lo que te sucede. 
  11. Sé feliz como la luz del sol e indomable como el mar.
  12. No utilices palabras malsonantes, intenta ser cortés y amable.
  13. Ve buenas películas cuyos diálogos provoquen resonancia emocional en tu interior, mejor aún si son en inglés porque perfeccionarás el idioma y desarrollarás la capacidad de soñar. No permitas que la película se termine con los créditos, revive esas escenas en tu verano.
  14. Aprovecha el sol brillante de las mañanas y las noches cálidas del verano para imaginar cómo será tu vida. Busca la fuerza para no rendirte y haz todo lo que puedas para alcanzar ese sueño.
  15. Sé bueno, sé honesto con los demás y sobre todo contigo mismo.

Manifiesto de un niño/a

Escrito por Irene Colastra el . Posteado en Psicología, Psicologia Infantil

FullSizeRenderTratemos de ponernos en el lugar de nuestros hijos, utilizando la empatía para poder ayudarles mejor.

Lee este manifiesto y reflexiona.
  1. No me pegues nunca, bajo ningún concepto. “Me estás enseñando que las situaciones se resuelven sin violencia”.
  2. Deja que cometa errores. “Así aprendo”.
  3. Si lloro, escúchame, algo me pasa. “Si me dejas llorar no solucionamos el problema y me estreso”.
  4. Juega conmigo. “No necesito todo el día, solo un ratito es suficiente para sentirme seguro y querido”.
  5. Ponme normas y límites. “Me ayuda a crecer”
  6. Déjame que siga hablando y pensando como un niño. “Guarda los problemas para cuando yo no esté delante, déjame ser feliz”.
  7. No me etiquetes ni compares .“Soy único”.
  8. No soy malo. “Escúchame y verás que detrás de mi mal comportamiento hay una necesidad”.
  9. Bésame, abrázame, siempre que quieras. “Me gusta sentirme querido/a”.
  10. NECESITO ESTAR CONTIGO
 

Ayudemos a nuestros hijos a crecer: El refuerzo positivo

Escrito por Lidia Carmena el . Posteado en Psicología, Psicologia Infantil

blog niños playa

De sobra es conocida la importancia de dar refuerzos/premios a los más pequeños, como medida para conseguir establecer conductas deseables y adecuadas. Las leyes del aprendizaje demuestran que utilizar el reforzamiento con nuestros hijos es la mejor fórmula para ayudarles a crecer. Evitar el castigo, dejándolo reservado únicamente para las conductas inapropiadas. Alentar (reforzar) a un niño cuando recoge sus cubiertos de la mesa le indica el camino adecuado para mejorar, y propiciaremos que lo repita; mientras que si le regañamos por no haberlo hecho, conseguiremos que solo aprenda a que está mal no hacerlo, pero seguirá sin sabe que se hace exactamente después de comer.

Está clara la importancia de ofrecer un refuerzo a nuestros hijos cuando hacen las cosas bien: ¡Estupendo, Juanito! Has dejado el cuarto muy recogido, ¡Genial, Ana! Estoy muy orgulloso de que estés estudiando tanto. Pero, ¿Qué pasa cuándo las conductas no son del todo adecuadas? Es entonces, cuando debemos poner en marcha el refuerzo “bajando el listón”. Realizaremos un moldeamiento de sus conductas, como si fueran plastilina, y reforzaremos las conductas que sin ser perfectas, se aproximan a lo que esperaremos en el futuro. Ejemplo: Un niño que estudia quince minutos al día acabará estudiando una hora, si le reforzamos progresivamente por estudiar un poco más.

No esperes a que tu hijo se comporte adecuadamente para que se gane tu halago o premio. Nadie nace sabiendo, y hasta que se consigue hacer algo correctamente todos necesitamos práctica y que nos alienten. Tú como padre puedes ayudar a enseñarle de forma sana y fomentando una relación afectuosa.

Carmen Blanco Fernández