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Regulación emocional en niños

Escrito por Irene Colastra el . Posteado en Psicología, Psicologia Infantil

En este artículo os explicamos como podemos hacer que los niños se conozcan mejor a sí mismos a través del conocimiento de sus propias emociones.

¿Cómo pueden “hablarnos” las emociones?

Las emociones son un estado complejo de activación del organismo. A través de ellas percibimos lo que sucede a nuestro alrededor y nos mueven a actuar. Es cierto que las emociones “nos hablan”, son capaces de expresarnos algo, pero con un lenguaje muy distinto al que estamos acostumbrados a escuchar.

Si enseñamos a los niños desde que son pequeños a darse cuenta de sus propias reacciones emocionales les estaremos ayudando a entenderse a sí mismos, pero también a los demás, desarrollando la empatía, la capacidad de ponerse en el lugar de otro y de actuar en consecuencia.

La propia estima y valía del niño, un buen autoconcepto, empieza ya a establecerse en los primeros años de vida y permite a éste enfrentarse a sus problemas, a los cambios. El hecho de potenciar su autoconocimiento emocional será una herramienta muy útil para desarrollar aquellas emociones positivas, aquéllas que más le ayudarán en la vida.

¿Cómo fomentar que los niños se conozcan más a sí mismos?

El conocimiento de uno mismo es un gran paso en la inteligencia emocional: si nonos conocemos a nosotros mismos difícilmente podremos conocer cómo son los demás.

La mayoría de las emociones se expresan de forma no verbal, es decir, sin palabras pero a través del lenguaje corporal. Por ejemplo, cuando nos emocionamos cambia nuestra mirada, orientamos nuestro cuerpo y colocamos las manos de una forma determinada, incluso, llegamos a modular el contacto físico o la propia voz. Reconocer e interpretar el lenguaje no verbal es complicado, requiere mucho esfuerzo y práctica; sin embargo, es uno de los “ingredientes” fundamentales dela inteligencia emocional.

No conviene someter a censura las emociones, ya que entenderlas constituye uno delos aprendizajes más importantes en la vida de una persona y “disfrazarlas” no contribuirá a desarrollar su madurez emocional. Una vez el niño ha aprendido a etiquetar las emociones básicas se le puede facilitar un mayor conocimiento sobre lo que éstas avivan en él. Se trata de que ellos mismos descubran que sentirse contento, optimista, tiene muchas más ventajas que estar triste o enfadado. Sin embargo, conviene subrayar que tampoco debemos disfrazar las emociones que nos disgustan: estar triste, preocupado, nervioso, enfadado…Todas forman parte de nosotros y para manejarlas, el primer paso es reconocerlas.

Aunque nos parezca algo sencillo muchas veces somos los adultos quienes más fallamos en esta observación y, ante un pequeño contratiempo, nos enfadamos o se nos nota muy nerviosos, transfiriendo así un modelo erróneo a los niños. El adulto constituye el marco principal de referencia de los niños y ha de tener presente la importancia de su propio control emocional. De nada serviría enseñar al niño a estar contento si le llevamos en coche y nos ve nerviosos en un atasco, si se nos cae un plato y ponemos el grito en el cielo, si nos descontrolamos ante cualquier pequeño percance.

¿Cómo podemos ayudar a los niños a “escuchar” a través de su cuerpo las emociones?

Conviene hablar de forma abierta de las emociones propias, que el niño lo vea como algo natural y sea consciente de aquellas que experimenta en sí mismo. Por ejemplo,si el niño se lo ha pasado muy bien, se ha reído, ha disfrutado, podemos hacerle ver el cosquilleo que siente en la tripa, la sensación de “estar a gusto” que experimenta, a la vez que le remarcamos las consecuencias positivas de dicha emoción: los demás juegan con él, pone muy contentos a otros y le dejan compartir sus juguetes, es muy divertido para todos. Además, conviene indagar con el niño qué situación ha provocado esa emoción. Evidentemente, el nivel evolutivo del niño tendrá un gran peso a la hora de ofrecerle más o menos detalles y de utilizar uno u otro lenguaje.

El modo de interacción de los padres con su hijo determinará en gran parte su capacidad de resolución de problemas, su autonomía y su conducta social. Es necesario fomentar y permitir más la iniciativa del niño, incluso el error.Solamente aprendemos si se nos permite actuar, experimentar emociones y ver con cuál nos sentimos mejor.

Las emociones nos llevan a actuar y algunas de ellas nos permiten afrontar situaciones verdaderamente difíciles. Son estas últimas las que debemos potenciar en los niños como forma de aprender a salir con éxito de situaciones difíciles.

Os proponemos varias actividades:

Las mejores 15 tareas que pueden hacer tus hijos este verano

Escrito por Irene Colastra el . Posteado en Psicología, Psicologia Infantil

Multiplicaciones, ejercicios de ortografía, redacciones… Las tareas de los niños para el verano a menudo terminan estresando más a los padres que a los pequeños. Hay profesores que directamente mandan comprar un libro para el verano. Y muchos niños terminan interrumpiendo su baño, sus carreras con amigos, su momento de relax frente a una puesta de sol, porque tienen que hacer sumas y divisiones.

Un profesor italiano de secundaria, Cesare Catá, sorprendió a niños, profesores y padres. En vez de indicar lecturas obligatorias y ejercicios, este profesor les aconsejó a sus estudiantes algo completamente diferente, les dio consejos de vida dirigidos a mejorar el bienestar psicológico, alejándose de la clásica memorización mecanicista de contenidos.

Tareas sencillas que a veces olvidamos, que nos enseñan tanto y que no se recogen en ningún manual escolar como: tomar un helado con los abuelos mientras escuchas sus historias del pasado, contemplar cómo una ola rompe contra las rocas o cómo juega con los párpados el primer rayo de sol.

Son tareas que todos tanto niños como adultos deberíamos probar este verano e incorporar aquellas que nos resulten beneficiosas a nuestro día a día. Te animamos a hacerlo.

Las 15 tareas tienen que ver con el libro sin hojas más importante, el de la vida, y son estas:  foto blog niños

  1. Alguna que otra mañana, pasea por la orilla del mar en soledad total: mira el resplandor del sol en el agua y piensa en las cosas que más amas. Sé feliz.
  2. Intenta usar las palabras nuevas que aprendiste a lo largo del año: mientras más puedas decir, mejor podrás pensar; y mientras más pienses, más libre serás.
  3. Lee, todo lo que puedas. No lo hagas porque debes hacerlo sino porque el verano inspira aventuras y sueños y la lectura te dará alas para volar. Lee porque es la mejor manera que tienes de rebelarte y, si necesitas consejos de lectura, no dudes en acudir a mí.
  4. Evita las situaciones y las personas que generen negatividad y provoquen una sensación de vacío. Involúcrate en actividades estimulantes y busca la compañía de personas que te enriquezcan, comprendan y aprecien por lo que eres.
  5. No te preocupes si te sientes triste o tienes miedo, el verano, al igual que todas las cosas maravillosas de la vida, siembran confusión en el alma. Lleva siempre contigo un diario y escribe cómo te sientes.
  6. Baila, sin pena. En todas partes, en la pista de baile o a solas en tu dormitorio. El verano es una danza y sería un desperdicio no bailar a su ritmo.
  7. Al menos una vez, disfruta del amanecer. Permanece en silencio y respira profundamente. Cierra los ojos y siéntete agradecido.
  8. Practica mucho deporte.
  9. Si encuentras a alguien que te guste, díselo con sinceridad y respeto. Si esa persona no te comprende, es que no estaba en tu destino. Si te entiende y te corresponde, entonces camina a su lado; ese verano será inolvidable.
  10. Vuelve a leer los apuntes que tomaste en clases: cuestiona los autores y los conceptos e intenta aplicarlos a lo que te sucede. 
  11. Sé feliz como la luz del sol e indomable como el mar.
  12. No utilices palabras malsonantes, intenta ser cortés y amable.
  13. Ve buenas películas cuyos diálogos provoquen resonancia emocional en tu interior, mejor aún si son en inglés porque perfeccionarás el idioma y desarrollarás la capacidad de soñar. No permitas que la película se termine con los créditos, revive esas escenas en tu verano.
  14. Aprovecha el sol brillante de las mañanas y las noches cálidas del verano para imaginar cómo será tu vida. Busca la fuerza para no rendirte y haz todo lo que puedas para alcanzar ese sueño.
  15. Sé bueno, sé honesto con los demás y sobre todo contigo mismo.

Manifiesto de un niño/a

Escrito por Irene Colastra el . Posteado en Psicología, Psicologia Infantil

FullSizeRenderTratemos de ponernos en el lugar de nuestros hijos, utilizando la empatía para poder ayudarles mejor.

Lee este manifiesto y reflexiona.
  1. No me pegues nunca, bajo ningún concepto. “Me estás enseñando que las situaciones se resuelven sin violencia”.
  2. Deja que cometa errores. “Así aprendo”.
  3. Si lloro, escúchame, algo me pasa. “Si me dejas llorar no solucionamos el problema y me estreso”.
  4. Juega conmigo. “No necesito todo el día, solo un ratito es suficiente para sentirme seguro y querido”.
  5. Ponme normas y límites. “Me ayuda a crecer”
  6. Déjame que siga hablando y pensando como un niño. “Guarda los problemas para cuando yo no esté delante, déjame ser feliz”.
  7. No me etiquetes ni compares .“Soy único”.
  8. No soy malo. “Escúchame y verás que detrás de mi mal comportamiento hay una necesidad”.
  9. Bésame, abrázame, siempre que quieras. “Me gusta sentirme querido/a”.
  10. NECESITO ESTAR CONTIGO
 

Emociones en niños

Escrito por Carmen Blanco el . Posteado en Psicología, Psicologia Infantil

emociones niña

Desde hace tiempo, están más que probados los beneficios de poseer una desarrollada inteligencia emocional. Así pues, es importante poner más atención en la identificación y manejo de las emociones, o lo que es lo mismo, en el entrenamiento de esta inteligencia como herramienta tan necesaria como la inteligencia lógica (resolución de problemas) o la lingüística.

Para educar en emociones a los más pequeños, es fundamental tener claro ciertos conceptos para después inculcarlos a nuestros hijos. Así, primero pensemos en lo importante y natural de sentir ciertas emociones consideradas como más “negativas”. Un ejemplo de este tipo de emociones más molestas que las positivas (felicidad, tranquilidad, satisfacción, etc.) sería la ira. La ira es una emoción básica y universal, que nos aporta información muy valiosa respecto a lo que estamos viviendo. Por ejemplo, si después de ser estafada no sintiera enfado, lo más seguro es que no me movilizaría a la tienda para reclamar. Normalizar este tipo de emoción ante nuestros hijos es el primer paso para educar en emociones. Sin embargo, cuando se pierde el control, la ira se vuelve destructiva y suele acarrear problemas con los demás.

Para enseñar a los niños a manejar la ira es importante que tomen conciencia de que se están enfadando, y que para eso tienen que poner atención a las señales corporales. Explicarles que respirar más rápidamente o que el corazón se acelera, son signos de que uno se siente enfadado. Ante esto, y con el objetivo de que ellos sean los que manejen su ira para que no les lleve al descontrol, presentamos una serie de trucos que les podemos enseñar:

➢ Lo primero párate y piensa antes de actuar. No actúes aún, primero detente y cuenta hasta 10, o quizás hasta 50, hasta que notes más tranquilo.

➢ Respira hondo varias veces. Coge aire por la nariz, mantelo y suéltalo despacito por la boca.

➢ Avisa a la otra persona de que estas enfadándote o que no te gusta lo que te está haciendo.

➢ Si no se te pasa, vete a otro lugar hasta que te sientas calmado.

➢ Habla contigo mismo: -Tranquilo. No le hagas caso-.

➢ Otras cosas pueden ayudarte. Busca la que más te sirva: Cantar en voz alta, dibujar, patear una pelota…

Y cuando estés más calmado recuerda hablar con tu hermana, compañero de clase… de porqué te has enfadado. Así, el otro podrá saber que es lo que te molesta para no hacerlo de nuevo. ¡Ves! ¡Enfadarse ayuda a llevarse mejor con los demás!

Carmen Blanco Fernández

Psicóloga Gabinete Actúa Psicología