El apego es el vínculo que se establece entre un cuidador primario y un bebé. En ese lazo afectivo se aprenderán guiones y patrones de la relación. Este modelo aprendido puede clasificarse en seguro, inseguro o desorganizado. En esta construcción del apego nos apoyaremos para “ver” las relaciones con el resto de personas a lo largo de la vida, para “vernos” a nosotros mismos y para “ver” al mundo.
A lo largo del tiempo muchos profesionales hablan del Círculo de Seguridad como la base para favorecer un apego seguro y ésta consta de tres necesidades básicas que son salir del círculo, entrar en el círculo y manos en el círculo. Es decir, un niño primero va a necesitar la libertad y la confianza para conocer y explorar su mundo (salir del círculo).
Después, va a necesitar sentir la seguridad de que cuando sea que esté listo, pueda volver en busca de protección y consuelo (entrar en el círculo). Por último, va a necesitar que su cuidador se haga cargo de una forma cariñosa y segura (manos en el círculo). Parte de la premisa de que mediante la corregulación se aprende la autorregulación. Dependiendo del tipo de apego que le proporcione el cuidador veremos problemas en alguna de estas partes del círculo.
El objetivo es generar un apego seguro donde el círculo empezará siendo pequeño y a medida que el niño vaya creciendo y ganando competencias, el círculo se irá abriendo.
– Lola Verhamme Carmena
Psicóloga de Actúa Psicología

