Todos tenemos una ventana de tolerancia, es decir, un espacio donde nos sentimos seguros y en control para manejar las emociones y pensamientos y poder responder desde la calma.
Si nos encontramos dentro de la ventana de tolerancia, no importa las circunstancias en las que nos encontremos ya que seremos capaces de sentir y pensar al mismo tiempo. No importa si estamos sintiendo enfado, tristeza o alegría, que podremos gestionarlo y tomar decisiones. Si estamos dentro de la ventana de tolerancia funcionamos así:
- A nivel cognitivo: curiosidad, tolerancia, gratitud…
- A nivel emocional: serenidad, neutralidad emocional…
- A nivel corporal: tono medio ni relajado ni tenso, sensación de ligereza y de agilidad corporal…
Sin embargo, hay diferentes factores que pueden actuar como disparadores de desregulación emocional tales como conflictos, rupturas, estrés prolongado, pérdidas… y cuando esto ocurre, puedes salirte de tu ventana de tolerancia.
Nuestra forma de afrontar las situaciones que se nos presentan en la vida no tiene tanto que ver con la situación en sí, sino con la capacidad que tenemos para afrontar dicha situación de la mejor manera posible. Hay 2 formas de cruzar el umbral de la ventana de tolerancia:
1. Hiperactivación: El sistema nervioso está muy excitado y acelerado. Los síntomas son los siguientes:
- A nivel cognitivo: Pensamiento acelerado, rumiación, pensamiento obsesivo, alteración del proceso lógico de pensamientos, imágenes intrusivas…
- A nivel emocional: Irritabilidad, euforia, oscilamientos emocionales, reactividad emocional…
- A nivel corporal: Aumento de sensaciones, hipervigilancia, nerviosismo, sensación de taquicardia, movimientos repetitivos, tics, impulsividad…
Si una persona está aquí, activará mecanismos de lucha o de huida ante una situación amenazante.
2. Hipoactivación: El sistema nervioso está muy poco activado, casi apagado. Los síntomas son los siguientes:
- A nivel cognitivo: Disminución de la capacidad de procesamiento, dificultad para concentrarse, problemas para tomar decisiones, pérdida de memoria, pensamiento depresivo, sinsentido vital…
- A nivel emocional: Entumecimiento de las emociones, apatía (pérdida de motivación, desgana, abulia (falta de energía) …
- A nivel corporal: Poca vitalidad, dificultar para moverse, tensión muscular, fatiga o cansancio extremo, ausencia de sensaciones…
Si una persona está aquí, activará mecanismos de inmovilización.

Cuanto más estrechos sean los márgenes de la ventana de tolerancia, más probabilidad tenemos de cruzarlos.
Todas las experiencias negativas que vamos viviendo a lo largo de nuestra vida y que no sabemos gestionar van creando cicatrices que estrechan la ventana de tolerancia.
El trauma (de cualquier tipo) hace más pequeña nuestra ventana de tolerancia y nos saca más rápido hacia arriba (hiperactivación) o hacia abajo (hipoactivación), por lo que limita la capacidad de presentar respuestas equilibradas ante los estímulos que se presentan.
Conocer como funcionamos desde la ventana de tolerancia es importante ya que nos ayuda a comprender nuestras reacciones tanto emocionales como físicas generando un mayor conocimiento de nosotros mismos.
Uno de los objetivos del trabajo en terapia es ampliar la ventana de tolerancia, para ser capaces de manejar situaciones estresantes o complicadas sin sentirnos abrumados o desconectados.
– Lola Verhamme Carmena
Psicóloga de Actúa Psicología

