Muchas veces escuchamos a conocidos explicar que una relación de pareja no ha funcionado porque había muchas discusiones, como si esa fuera la única razón de la ruptura. Esto hace que no nos centremos tanto en cómo son estas discusiones, rechazando la idea de que de las discusiones podemos sacar cosas muy positivas como pareja.
Para ello, son esenciales, además de otros aspectos de la pareja, dos conceptos: la unión empática y la separación unificada.
La unión empática quiere decir que, como pareja, somos un sustento, un apoyo esencial para la otra persona. Cuando hay un conflicto, lo más importante no es si uno tiene la razón o no, sino en cómo cada uno siente cada uno el dolor de una situación. Es decir, no consiste solamente en escuchar (algo fundamental, por supuesto), se trata de ir un paso más allá. Es ponernos en la piel de la otra persona para conectar con lo que nos expresa, hacernos una idea de lo que necesita y de qué podemos hacer para satisfacer sus necesidades. De esta forma, ambos os sentís comprendidos por el otro y reconocéis el dolor propio y ajeno, y ya a partir de ahí, las vías para encontrar una solución se clarifican.

Por el contrario, si no nos centramos en cómo se siente la otra persona, podemos caer en encontrar una solución rápida para minimizar daños, dejando de lado la validación y la importancia que tiene lo que siente la otra persona.
La separación unificada consiste en ver el conflicto como una oportunidad para mejorar la dinámica en la pareja. A pesar de las diferencias (no hay dos personas iguales), nunca se llega a la incompatibilidad total (yo), porque siempre hay algo que os une (nosotros).
Es decir, poder estar presentes en la relación mientras se reconoce que cada uno es diferente a nosotros mismos y necesita su propio espacio, fortaleciendo así la pareja, y normalizando que se darán conflictos, ya que son naturales en cualquier tipo de relación.
Al considerar los conflictos como algo normal y natural, nos damos el espacio y el respeto para no actuar rápidamente, teniendo en cuenta las emociones y necesidades de ambos en la pareja y poniendo en común planes de acción importantes para los dos.
Espero que este pequeño artículo os haya sido de utilidad. Puede que la relación de pareja se repare siguiendo la idea de la unión empática y separación unificada, pero puede no ser suficiente porque se pueden dar otros factores que hay que tener en cuenta. Por ello, es fundamental acudir a una terapia de pareja para ver por separado qué se puede hacer según el contexto, y contar así con la ayuda de una persona especializada para ofrecer un enfoque objetivo de las dinámicas en la pareja.
Por Gonzalo Aseguinolaza Lilly – Psicólogo de Actúa Psicología

